Ciudad de Mexico, 04 de abril de 2026.- La alcaldía Iztapalapa, la más poblada de la capital mexicana, vivió este Viernes Santo su multitudinario Viacrucis en su 183.ª edición, marcando un hito al ser la primera representación desde que la Unesco lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta tradición, que nació en 1833 como un voto comunitario para pedir el fin de una epidemia de cólera y tuvo su primera puesta en escena formal en 1843, se consolida como la representación de Semana Santa más multitudinaria de México y una de las mayores concentraciones religiosas de América Latina.
El recorrido en Iztapalapa se realizó por los ocho barrios originarios de la demarcación, sostenido por una organización civil. “Aquí no pertenecemos a la iglesia, no pertenecemos a la autoridad administrativa, todo es comunitario”, señaló Joaquín Rueda, quien destacó la participación infantil: “Es buenísima la salud (del viacrucis). Principalmente, lo ves y lo vas a poder constatar con los niños. Sigue habiendo muchos niños que vienen por sí solos”.
En el ámbito internacional, el papa León XIV presidió el rito que conmemora la Pasión y Muerte de Cristo en la basílica de San Pedro del Vaticano, retomando la tradición de yacer completamente sobre una alfombra ante el Altar de la Confesión, un acto que su predecesor, Francisco, había dejado de realizar desde 2022 por problemas de movilidad. Además, se espera que la jornada concluya con el primer Viacrucis del pontificado de León XIV en el Coliseo, donde el pontífice cargará personalmente la cruz de madera a través de las 14 estaciones, algo que no ocurría desde la época de Juan Pablo II.
“Creo que será un signo importante por lo que representa el papa: un líder espiritual hoy en el mundo, esta voz que dice que Cristo aún sufre. Y yo llevo también todos estos sufrimientos en mis oraciones”, declaró León XIV, quien a sus 70 años se encuentra en buena forma física. Las meditaciones para este evento fueron compuestas por el reverendo Francesco Patton, custodio de Tierra Santa entre 2016 y 2025, quien afirmó: “El Vía Crucis no está pensado para quienes llevan una vida de piedad inmaculada o de recogimiento abstracto. En cambio, es el ejercicio de quien sabe que la fe, la esperanza y la caridad deben encarnarse en el mundo real”.
En Jerusalén, las celebraciones estuvieron marcadas por restricciones debido a la guerra con Irán. El patriarca latino, cardenal Pierbattista Pizzaballa, presidió la liturgia de la Pasión en la Basílica del Santo Sepulcro, pero la misa del Viernes Santo en el Calvario estuvo limitada al patriarca, cuatro religiosos y los frailes residentes. Previamente, el pasado domingo, la Policía israelí había impedido la entrada de Pizzaballa para el Domingo de Ramos, veto que fue revertido horas después por el primer ministro Benjamín Netanyahu.
En Perú, el actor Mario Valencia, conocido como el ‘Cristo Cholo’, recorrió las calles del centro histórico de Lima. A sus 68 años y tras haber sufrido un accidente, el actor decidió reducir una parte del viacrucis para poder cargar la cruz de 90 kilos hasta la cima del cerro San Cristóbal. “La voluntad y el compromiso que tengo con el Señor, que le pido que me dé fuerzas y fortaleza para lograr llegar hasta la cumbre del cerro San Cristóbal. También pido por la paz en el mundo y el pueblo peruano”, expresó Valencia.
En México, otras localidades también realizaron sus representaciones. En Tijuana, la parroquia de San Fernando celebró por tercer año consecutivo su Viacrucis el 3 de abril de 2026, con más de cincuenta residentes a cargo de las escenas y alrededor de 500 feligreses presentes. “Yo creo que rebasó quinientas”, comentó Óscar Rafael López Villanueva sobre la asistencia. Por su parte, en Gómez Palacio se realizó la representación número 87 del Viacrucis viviente, donde Brayan Caldera, de 24 años, interpretó por primera vez a Jesús en un recorrido de dos kilómetros.
Finalmente, en Atlixco, la Procesión del Silencio de Nexatengo convocó a cerca de 10 mil personas, iniciando en Santa Lucía Cosamaloapan y atravesando cinco localidades. Muchas de las vestimentas de las imágenes fueron donadas por migrantes de la región, mientras que en el Vaticano, León XIV realizó por primera vez el ritual del lavatorio de pies a doce sacerdotes romanos, diferenciándose de su predecesor Francisco, quien durante 12 años lavó los pies de personas marginadas en cárceles y albergues.