Canterbury, 27 de marzo de 2026.- Sarah Mullally fue entronizada este miércoles 25 de marzo en la catedral de Canterbury, convirtiéndose en la primera mujer en asumir el cargo de arzobispa de Canterbury y liderar la Iglesia de Inglaterra. El evento marcó un hito histórico para la comunión anglicana, que durante más de mil 400 años había reservado esta máxima autoridad espiritual exclusivamente a hombres.
La ceremonia contó con la asistencia de aproximadamente dos mil personas, entre las que se encontraban miembros de la familia real británica, incluyendo a los príncipes de Gales, así como representantes de diversas confesiones religiosas como cristianos, musulmanes, hindúes y judíos. Mullally, de 63 años de edad, asumió formalmente el liderazgo de la Iglesia de Inglaterra. Esta institución, cabeza de la Comunión Anglicana, cuenta con aproximadamente 85 millones de fieles a nivel mundial, aunque en Gran Bretaña registra cerca de un millón de practicantes regulares.
El nombramiento de Mullally cierra un proceso de apertura gradual dentro de la jerarquía eclesiástica. La institución permitió la ordenación de mujeres como sacerdotes en la década de 1990 y autorizó su consagración como obispas hasta 2015. Antes de llegar a este cargo, la nueva primada se desempeñó como obispa de Londres y tuvo una trayectoria previa en el servicio público como jefa de enfermería del sistema de salud británico.
La llegada de Mullally al arzobispado ocurre tras la dimisión de su predecesor, Justin Welby, quien renunció casi un año antes debido a la gestión de un escándalo de abusos sexuales infantiles. Durante sus primeras declaraciones tras la confirmación, la nueva líder reconoció los desafíos morales y políticos que enfrenta el país, desde el derecho a la eutanasia hasta la atención a refugiados, y subrayó la necesidad de fortalecer la transparencia y la justicia dentro de la iglesia.
A pesar del avance representado por su elección, la nueva arzobispa enfrenta un contexto de divisiones internas. Existen sectores conservadores, con fuerte presencia en África, que mantienen posturas opuestas a la ordenación de mujeres y a la inclusión de la comunidad LGBTQ+ dentro de la doctrina anglicana. Mullally ocupará también un escaño en la Cámara de los Lores del Parlamento británico, participando en debates de política pública nacional.