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Por Redacción

Ciudad De México, 19 de marzo de 2026.- Funcionarios mexicanos y estadounidenses informaron que Juan Carlos Valencia González, alias ‘El Tres’, ha asumido el control operativo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tras la muerte de su padrastro, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como ‘El Mencho’. La información, revelada el 18 de marzo de 2026 al diario The Wall Street Journal, indica que la transición de poder se consolidó inmediatamente después de los funerales del anterior líder.

Valencia González, de 41 años de edad y nacido en Santa Ana, California, cuenta con una recompensa de 5 millones de dólares ofrecida por autoridades estadounidenses para su captura. Su ascenso marca un cambio significativo en la estructura de la organización criminal, dado que su padre, Armando Valencia Cornelio (‘Maradona’), cumplió previamente una condena de 17 años de prisión en Estados Unidos, mientras que su madre es Rosalinda González Valencia, hermana de los fundadores originales del cártel.

La nacionalidad estadounidense del nuevo líder representa un desafío legal complejo para las agencias de inteligencia de Washington. Steven Cash, exfuncionario de la CIA, cuestionó públicamente las implicaciones jurídicas de esta situación: ‘¿Puede el gobierno matar a un ciudadano estadounidense en el extranjero o incluso en su propio país sin juicio previo si se le considera una amenaza para Estados Unidos?’. Este debate surge debido a que la vigilancia de ciudadanos estadounidenses en el extranjero requiere autorizaciones especiales bajo la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA).

Aunque reportes de inteligencia apuntan a la muerte de ‘El Mencho’ como el detonante de esta sucesión, existen contradicciones en fuentes previas que sugerían su encarcelamiento en lugar de su fallecimiento. Sin embargo, los funcionarios que hablaron con la prensa mantienen la versión de que la vacante de poder fue llenada por Valencia González en medio de la reestructuración post-funeral.

Este movimiento ocurre en un contexto donde las autoridades de ambos países evalúan sus estrategias de combate al narcotráfico. La toma de mando por parte de un ciudadano estadounidense obliga a revisar los protocolos de actuación, especialmente respecto a la posibilidad de ejecutar acciones letales contra objetivos que posean dicha nacionalidad y sean considerados amenazas críticas para la seguridad de EE.UU.

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