Islamabad, 11 de abril de 2026.- La delegación de Estados Unidos, encabezada por el vicepresidente J.D. Vance, y la delegación iraní, liderada por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, han iniciado negociaciones en la capital paquistaní con el objetivo de acordar una hoja de ruta que ponga fin a la guerra.
Vance aterrizó en la base aérea de Nur Khan, a las afueras de Islamabad, acompañado por el enviado especial Steve Witkoff y el asesor Jared Kushner. Una fuente de seguridad bajo condición de anonimato confirmó que la comitiva estadounidense “ya se ha encontrado en Islamabad” y que llegó “en aviones separados” hace unos momentos. Al llegar, Vance fue recibido por el viceprimer ministro y titular de Exteriores paquistaní, Ishaq Dar.
Las negociaciones se llevan a cabo en el hotel Serena, ubicado junto al Ministerio de Asuntos Exteriores en la denominada ‘Zona Roja’ de la capital, bajo estricta vigilancia militar. Sobre la disposición para el diálogo, J.D. Vance declaró: “Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros desde luego estaremos dispuestos a tenderles la mano”, aunque advirtió que “si intentan jugar con nosotros, encontraran que el equipo negociador no es tan receptivo”. El mandatario estadounidense añadió que “intentaremos tener unas negociaciones positivas”.
Por su parte, Mohammad Bagher Ghalibaf señaló que existen pendientes previos al diálogo: “Dos de las medidas acordadas mutuamente entre las partes aún no se han puesto en marcha: un alto el fuego en Líbano y la liberación antes del inicio de las conversaciones de los activos iraníes congelados”. Irán condicionaba el diálogo a que un acuerdo de paz incluya a Líbano, algo a lo que Estados Unidos e Israel se niegan. Respecto a este punto, los gobiernos de Líbano e Israel confirmaron el inicio de conversaciones el próximo martes en Was.
El conflicto, que ha afectado directamente a 14 países sobre todo en el golfo Pérsico y ha alterado la ruta de exportación de hidrocarburos del estrecho de Ormuz, había durado 40 días hasta el frágil alto el fuego del pasado miércoles. La guerra ha dejado un saldo de unas 6.000 personas muertas, de ellas más de 3.000 en Irán y al menos 1.500 en Líbano.
En relación con el contexto geopolítico, Donald Trump describió el momento como “El reinicio [de unas relaciones geopolíticas] más potente del mundo”. No obstante, también emitió declaraciones contundentes sobre la posición de Teherán: “¡Los iraníes no parecen darse cuenta de que no tienen cartas, más que la de extorsionar al mundo a corto plazo mediante el uso de aguas internacionales. ¡La única razón por la que están vivos en este momento es para negociar!”.
