Por Redacción
La Habana, 19 de marzo de 2026.- El Gobierno de Costa Rica anunció este jueves el cierre de su embajada en Cuba, marcando un punto de inflexión en las relaciones bilaterales debido a la profunda preocupación por el deterioro de la situación de derechos humanos en la isla caribeña.
El canciller Arnoldo André confirmó la decisión, citando el incremento de actos de represión contra ciudadanos, activistas y opositores como motivo principal. Por su parte, el presidente Rodrigo Chaves enfatizó la necesidad de no dar legitimidad a regímenes que oprimen a sus poblaciones.
En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex) calificó la medida de unilateral y arbitraria. La nota oficial afirmó que la decisión fue adoptada sin ofrecer argumento alguno y bajo presión de Estados Unidos, rechazando las justificaciones presentadas por San José.
Las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, establecidas en 2009, no se romperán formalmente, pero quedarán reducidas al ámbito consular. Esto implica que la representación política dejará de operar, manteniendo únicamente funciones para atender a la comunidad migrante.
Se estima que aproximadamente 10,000 cubanos residentes en Costa Rica serán atendidos mediante estas funciones consulares residuales. El personal diplomático tiene hasta el resto de marzo de 2026 para completar el retiro de la misión en La Habana.
El contexto geopolítico juega un papel relevante en este episodio, ya que el anuncio ocurre en un momento de aumento de presión estadounidense sobre Cuba. Fuentes cubanas mencionan una subordinación a la política de Washington como detonante de la acción tica.
Con este movimiento, Costa Rica se suma a una línea crítica hacia el gobierno de Miguel Díaz-Canel. La medida obliga a reconfigurar los canales de diálogo directo, dejando a la ciudadanía como el principal foco de la presencia estatal remanente.