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Por Redacción

Ciudad de México, 6 de enero de 2026. – La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró este lunes su compromiso inquebrantable con los principios de no intervención y no injerencia en los asuntos internos de otros países, al mismo tiempo que abrió la puerta a una cooperación plena y respetuosa con Estados Unidos en temas de interés mutuo, en un contexto marcado por la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela y las amenazas recurrentes de Donald Trump contra México. Durante su conferencia matutina desde Palacio Nacional, Sheinbaum fue enfática al declarar que “sí a la cooperación con Estados Unidos, pero siempre bajo los principios de respeto mutuo, soberanía y no subordinación”, y rechazó cualquier interpretación de que la relación bilateral implique cesión de territorio, recursos o autonomía. “La Doctrina Estrada es clara: no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de controversias. México no acepta injerencia de nadie, ni la ejerce contra nadie”, subrayó la mandataria, recordando que estos principios están consagrados en el Artículo 89 fracción X de la Constitución y en el Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas. Sheinbaum condenó explícitamente la Operación Absolute Resolve que resultó en la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas, calificándola como una “violación flagrante al derecho internacional” y una “agresión armada unilateral” que pone en riesgo la estabilidad de América Latina. “No podemos callar ante hechos que rompen el orden jurídico internacional. Venezuela es un país soberano y hermano; lo que ocurre allí nos preocupa profundamente”, afirmó, y llamó a la comunidad internacional a defender la zona de paz en América Latina y el Caribe, libre de acciones militares externas. Al mismo tiempo, la presidenta abrió explícitamente la puerta a una cooperación ampliada con Estados Unidos en áreas prioritarias: seguridad fronteriza, combate al narcotráfico con responsabilidad compartida, migración ordenada, comercio justo y soberanía energética. “Sí a la cooperación con Estados Unidos: en frenar el tráfico de armas que llegan a México, en inteligencia compartida contra el crimen organizado, en inversiones mutuamente beneficiosas y en el fortalecimiento de la frontera sur y norte con respeto a los derechos humanos”, detalló Sheinbaum. Insistió en que cualquier colaboración debe ser “equilibrada y soberana”, sin presiones ni condiciones que atenten contra la dignidad nacional. La declaración llega en un momento de alta tensión bilateral tras las afirmaciones de Trump de que “los cárteles gobiernan México” y que “algo va a tener que hacerse” con el país, incluyendo ofertas de operaciones militares conjuntas o directas contra objetivos del narco en territorio mexicano. Sheinbaum respondió que México ya actúa con determinación mediante la Estrategia Nacional de Seguridad, con operativos de la Guardia Nacional, Sedena y Semar que han decomisado toneladas de droga y miles de armas, pero reiteró que el problema de fondo radica en el flujo de armas desde Estados Unidos —más del 70 % de las decomisadas en México provienen de allá, según datos del ATF— y en la demanda de consumo en el mercado norteamericano. “La verdadera cooperación es atacar las causas: detengan el tráfico de armas y nosotros seguiremos combatiendo el trasiego de drogas hacia su territorio”, enfatizó. La presidenta también vinculó la defensa de la soberanía con la soberanía energética, destacando los avances en la producción de gasolina, diésel y turbosina en refinerías nacionales y la necesidad de avanzar en gas natural para reducir la dependencia de importaciones. Sheinbaum cerró su intervención llamando a la unidad nacional y a la comunidad internacional para preservar la paz regional: “México no se doblega ante amenazas ni presiones. Cooperamos con quien quiera cooperar en igualdad de condiciones, pero nunca a costa de nuestra independencia”. La postura ha recibido respaldo transversal: desde sectores de la oposición que aplauden la firmeza en soberanía, hasta organizaciones civiles y movimientos sociales que ven en sus palabras una defensa digna frente al intervencionismo. En el plano internacional, la declaración se interpreta como un mensaje equilibrado: rechazo rotundo a cualquier acción militar en México o en la región, pero apertura pragmática a Washington para evitar escaladas mayores en medio de la crisis venezolana y la volatilidad geopolítica