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Por Redacción

Caracas, 6 de enero de 2026.Delcy Rodríguez juró este lunes como presidenta encargada de Venezuela ante la Asamblea Nacional, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar la jefatura del Estado en la historia del país, en medio de la crisis provocada por la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas especiales estadounidenses el pasado 3 de enero. La ceremonia se realizó en el salón protocolar del Parlamento, presidida por su hermano Jorge Rodríguez, reelegido como presidente de la Asamblea Nacional, mientras el diputado Nicolás Maduro Guerra —hijo del expresidente— sostuvo la Constitución sobre la cual Delcy colocó su mano izquierda para prestar juramento. Rodríguez, hasta entonces vicepresidenta ejecutiva, asumió el cargo tras un fallo del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que declaró la “ausencia forzosa temporal” de Maduro, invocando el artículo 233 de la Constitución venezolana que permite al vicepresidente asumir temporalmente por hasta 90 días prorrogables. En su discurso de juramentación, Rodríguez expresó dolor por el “secuestro” de Maduro y Cilia Flores, a quienes calificó como “rehenes en Estados Unidos”, y juró “por el comandante Hugo Chávez” y “por los dos rehenes que tenemos en los Estados Unidos: nuestro presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, la primera dama de nuestro país, Cilia Flores”. Prometió garantizar un gobierno que dé “felicidad social, estabilidad política y seguridad”, defender la soberanía nacional y trabajar por la paz ante las “horas terribles de amenaza contra la estabilidad y la paz de la nación”. Invitó a todos los sectores políticos y económicos a unirse “como un solo pueblo” para sacar adelante al país y rechazó cualquier subordinación, aunque días previos había llamado a una “agenda de cooperación equilibrada y respetuosa” con Washington. La juramentación contó con el respaldo inmediato del alto mando militar, incluido el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, y del círculo chavista más cercano como Diosdado Cabello. Rodríguez enfatizó que actúa “como vicepresidenta ejecutiva del presidente constitucional Nicolás Maduro” y que su prioridad es la defensa integral de la nación y la preservación del orden constitucional. El acto se produjo horas después de la primera comparecencia de Maduro ante un juez federal en Nueva York, donde se declaró inocente y se autocalificó como prisionero de guerra, exigiendo repatriación y estatus bajo las Convenciones de Ginebra. La presidenta encargada ya organizó su primer consejo de ministros y designó comisiones para gestionar la liberación de Maduro y Flores, mientras mantiene líneas de comunicación con aliados internacionales como Rusia, China y Cuba, que celebraron su asunción y condenaron la intervención estadounidense. Rusia, a través de su Ministerio de Exteriores, destacó que la juramentación garantiza la unidad nacional ante “flagrantes amenazas neocoloniales y agresión armada extranjera”. En el plano interno, la oposición criticó duramente el proceso como una continuidad del régimen chavista sin legitimidad democrática, exigiendo el regreso de figuras como María Corina Machado y Edmundo González para una transición real. Analistas señalan que Rodríguez, abogada con formación en Francia y Reino Unido, conocida por su rol en negociaciones económicas y su cercanía al sector privado, enfrenta el desafío de estabilizar el país bajo presión de Trump —quien ha exigido “acceso total” al petróleo y amenazado con acciones si no coopera— mientras preserva la lealtad de las Fuerzas Armadas y evita fracturas internas. Su ascenso representa un equilibrio delicado: continuidad chavista con apertura pragmática hacia EE.UU. para evitar mayor inestabilidad, en un contexto de protestas mixtas, volatilidad económica y riesgo de escalada regional. La Constitución establece un plazo de 30 días para elecciones en caso de falta absoluta, pero el TSJ interpreta la ausencia como temporal, prorrogando su interinato hasta que se resuelva la situación de Maduro.