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Nueva York, 18 de junio de 2026.- Rex Heuermann fue condenado a tres cadenas perpetuas y 100 años de prisión adicionales sin posibilidad de libertad condicional tras confesar haber asesinado a ocho mujeres a lo largo de casi dos décadas. El hombre de 62 años admitió su culpabilidad en siete cargos y se declaró responsable de una octava muerte, una confesión que formaba parte de un acuerdo para evitar un juicio.

Heuermann, quien trabajaba como arquitecto en Manhattan y vivía en Massapequa Park, Long Island, con su esposa e hijos, admitió haber estrangulado a sus víctimas y haber descuartizado algunos de sus cuerpos. La mayoría de las fallecidas se dedicaba a la prostitución. Durante la audiencia de sentencia presidida por el juez Timothy Mazzei, el condenado afirmó: “Soy responsable de los crímenes. Las palabras que pueda decir no tendrían ningún significado”.

La investigación que llevó a su captura comenzó cuando la policía lo detuvo en julio de 2023 como sospechoso de la serie de muertes en Long Island. Los agentes dieron con Heuermann gracias al ADN de un trozo de pizza que tiró a la basura, el cual coincidía con restos hallados en la lona que envolvía el cadáver de una víctima. Este hallazgo se vinculó con los cuerpos de cuatro mujeres envueltos en arpillera que la policía encontró en Gilgo Beach en 2010, descubriendo meses después más restos en la misma zona.

Tras su detención, su esposa, con la que llevaba 27 años de matrimonio, presentó una demanda de divorcio. Además, en el historial de búsquedas en internet de Heuermann aparecieron miles de páginas relacionadas con sexo brutal, sadismo, torturas, pornografía infantil y aplicaciones de contactos.

Durante la imposición de la pena, familiares de las víctimas expresaron su dolor. Jasmine Robinson declaró: “Un millón de años no sería suficiente” y añadió: “Nada podrá jamás reparar esto. Me provocas tanta repugnancia que no puedo soportarlo”. Por su parte, el juez Timothy Mazzei se dirigió directamente al sentenciado diciendo: “Es usted un hombre asqueroso, despreciable y pequeño. Y es un cobarde”.

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