Por Redacción
Ciudad de Mexico, 16 de marzo de 2026.- Irán atacó con misiles y drones la base militar Victoria en Bagdad y la embajada estadounidense en la capital iraquí durante la madrugada del sábado anterior, causando, según fuentes locales, la muerte de diez soldados estadounidenses. Mientras el conflicto cumple su tercera semana, el expresidente Donald Trump declaró que no está preparado para negociar con Teherán, y analistas internacionales advirtieron sobre el arsenal nuclear no declarado de Israel, estimado en noventa armas, en medio de una escalada bélica que ya afecta los flujos petroleros mundiales.
El ataque, ocurrido entre las 2:00 y las 3:00 horas, hora local de Bagdad, marca una intensificación directa de las hostilidades por parte de Irán. Hasta el momento, el Pentágono no ha confirmado oficialmente el número de bajas estadounidenses reportadas por medios iraquíes, ni se han detallado los daños materiales en los objetivos alcanzados.
En medio de la crisis, el expresidente estadounidense Donald Trump se pronunció de manera contundente. “Irán quiere acuerdo, yo no”, afirmó, señalando que las condiciones no son suficientemente buenas para sentarse a negociar, aunque no especificó cuáles serían los requisitos para un posible diálogo. Por su parte, el Papa León XIV hizo un llamado a los periodistas para evitar que la información se convierta en propaganda de guerra.
La escalada no se limita a Irak. Analistas citados por el medio impreso El Siglo de Torreón han expresado una profunda preocupación por el arsenal nuclear de Israel, el cual, según sus estimaciones, asciende a noventa armas no declaradas públicamente. Esta revelación añade una capa de complejidad y riesgo nuclear a un conflicto que ya se extiende por la región.
Los enfrentamientos también se han reportado en Líbano y en el estratégico estrecho de Ormuz, una ruta vital para el transporte de petróleo, donde las tensiones han comenzado a afectar los flujos globales de crudo. La falta de una respuesta oficial israelí sobre su arsenal nuclear y la ausencia de una réplica iraní a las declaraciones de Trump mantienen en vilo a la comunidad internacional.
Con el conflicto entrando en su tercera semana y sin señales de desescalada, la situación se perfila como una de las crisis más graves en la región en años recientes, con el potencial de desestabilizar aún más el mercado energético mundial y aumentar el riesgo de una confrontación de mayores proporciones.