Buenos Aires, 17 de junio de 2026.- Cristina Fernández de Kirchner cumple este miércoles un año de prisión domiciliaria en el segundo piso del inmueble ubicado en la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución. La medida se ejecuta desde el 17 de junio de 2025, tras haber sido condenada a seis años de cárcel e inhabilitación política de por vida en una causa por corrupción.
La expresidenta argentina porta una tobillera electrónica y está sujeta a un régimen restringido de visitas. Solo puede recibir dos visitas semanales, organizadas en grupos de no más de tres personas y por un máximo de dos horas, además de la presencia de familiares, abogados y su ayuda doméstica. Un informe de legisladores peronistas señala que, de los 2.513 detenidos bajo régimen de prisión domiciliaria en Argentina, solo el 1,8% tiene restricciones en las visitas.
Respecto a su movilidad, Cristina Kirchner solicitó y obtuvo autorización judicial para salir al balcón con ‘prudencia’ y para subir a la terraza de su edificio por dos horas diarias. Desde el inicio de su condena, solo ha dejado su domicilio para ser operada de urgencia por apendicitis en diciembre de 2025 y para asistir a un control médico.
En mayo pasado, la exmandataria decidió no visitar a su hijo cuando fue sometido a una cirugía para evitar lo que calificó como un ‘show mediático’. Mientras tanto, militantes peronistas se turnan para custodiar la vereda de su domicilio las 24 horas. “Nada, le decimos que no moleste. Estamos sobre todo para que ella sepa que nunca está sola, que siempre hay alguien acá abajo”, afirmó uno de los militantes presentes en la calle.
En las cercanías, se puede observar una inscripción en pintura roja en un comercio que reza: “Cristina, viva y libre te queremos”. El informe citado por los legisladores también indica que el 45% de los detenidos con beneficio de arresto domiciliario en el país tiene autorización para realizar salidas, un permiso que en el caso de Kirchner se limita estrictamente a la terraza y el balcón de su residencia.
