Ciudad de Mexico, 30 de marzo de 2026.- Las autoridades israelíes impidieron este domingo al patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa, acceder al Santo Sepulcro para oficiar la misa de Domingo de Ramos, en un incidente que marcó un precedente histórico sin precedentes en siglos.
La policía israelí interceptó la comitiva privada que se dirigía al templo más sagrado del cristianismo, obligándola a regresar. Junto a Pizzaballa también fueron rechazados el Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, y otros dos altos cargos eclesiásticos, según informó el Patriarcado Latino de Jerusalén en un comunicado.
El Patriarcado calificó la medida como “manifiestamente irrazonable y desproporcionada” y señaló que constituye “un grave precedente que ignora la sensibilidad de miles de millones de personas” durante la Semana Santa. Fue, destacó, “la primera vez en siglos” que los líderes de la Iglesia no pudieron celebrar la misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro.
Las celebraciones de Semana Santa en Jerusalén habían sido prácticamente anuladas debido a la guerra que Israel y Estados Unidos lanzada contra Irán hace un mes. La tradicional procesión desde el Monte de los Olivos fue suspendida y reemplazada por una ceremonia en la Iglesia del Getsemaní con apenas treinta asistentes.
El Santo Sepulcro permanece cerrado junto con la Explanada de las Mezquitas y el Muro de las Lamentaciones, los sitios de culto más emblemáticos de las tres principales religiones monoteístas, todos ubicados en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, defendió la actuación policial indicando que los agentes actuaron “sin mala intención”, solo “preocupados especialmente por su seguridad”. El presidente de Israel, Isaac Herzog, telefoneara a Pizzaballa para expresarle su “profundo pesar”.
El incidente generó una ola de condena internacional. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, habló de “una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que reconoce la libertad religiosa”. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, exigió a Israel que “respete la diversidad de credos y el derecho internacional”. El presidente francés, Emmanuel Macron, condenó “la decisión de la policía” y pidió garantías para la libertad de culto.
Hasta el embajadores de Estados Unidos en Jerusalén, Mike Huckabee, conocido por sus posiciones próximas a la derecha israelí más radical, calificó la acción de “desafortunado exceso” con “importantes repercusiones a nivel mundial”. Italia anunció que convocará al embajador israelí en Roma para presentar una protesta formal, mientras Jordania rechazó el hecho como “una flagrante violación del derecho internacional”.