Ciudad De México, 27 de marzo de 2026.- La Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) aprobó un recorte de 25 puntos base a la tasa de interés de referencia, situándola en 6.75%, una decisión tomada en un contexto de inflación al alza e incertidumbre geopolítica derivada del conflicto en Medio Oriente. La determinación, anunciada tras la reunión del organismo emisor, marca el retorno al ciclo de disminuciones monetarias después de una pausa registrada en febrero, aunque contó con votos disidentes dentro del máximo órgano de decisión.
De acuerdo con el comunicado oficial, la mayoría de los integrantes de la Junta juzgaron apropiado continuar con la reducción de la tasa en congruencia con la valoración del panorama inflacionario y la necesidad de enfrentar los retos económicos actuales. A favor de la disminución votaron la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja junto con los subgobernadores José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo. Por el contrario, los subgobernadores Galia Borja Gómez y Jonathan Heath se inclinaron por mantener la tasa en su nivel previo de 7%.
El recorte se produce a pesar de que la inflación general repuntó a 4.63% anual en la primera quincena de marzo de 2026, cifra superior a las expectativas del mercado y lejos de la meta permanente del 3%. El aumento en los precios fue impulsado principalmente por el encarecimiento de frutas, verduras y algunos combustibles. No obstante, el banco central ponderó la debilidad mostrada por la actividad económica interna y el grado de restricción monetaria ya implementado como factores determinantes para reactivar los estímulos.
En su análisis, la institución consideró también los efectos del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, el cual ha provocado volatilidad en los mercados energéticos globales y presiones sobre el tipo de cambio. Previo al anuncio, el peso mexicano cotizaba alrededor de 17.83 unidades por dólar, registrando una depreciación moderada hacia los 17.90 pesos tras conocerse la decisión de política monetaria. La Junta señaló que mantendrá atención a la evolución de las condiciones externas y los determinantes de la inflación antes de valorar futuros movimientos.
Esta maniobra ocurre mientras organismos internacionales ajustan sus perspectivas para la economía mexicana; la OCDE mejoró recientemente su previsión de crecimiento para 2026 al 1.3%. Sin embargo, analistas del sector privado advierten que la combinación de una inflación persistente y los riesgos derivados de la escalada en Medio Oriente podrían complicar el sendero de convergencia de precios en los próximos meses, generando un escenario de cautela para las próximas decisiones de la autoridad monetaria.