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Marsella, 26 de marzo de 2026.- La comunidad científica internacional presencia un desplazamiento de talento desde Estados Unidos hacia Europa, impulsado por las políticas de la administración de Donald Trump. En este contexto, la Universidad Aix-Marsella (AMU), junto con la Comisión Europea, consolidó esfuerzos mediante el lanzamiento de iniciativas destinadas a ofrecer refugio y financiamiento a investigadores afectados por el cambio de rumbo en Washington.

El 7 de marzo de 2025 se puso en marcha Safe Place for Science, una iniciativa que recibió alrededor de 300 solicitudes dentro del plazo establecido y otras 600 fuera de tiempo, según reportes de EL PAÍS. La respuesta masiva evidencia la búsqueda de alternativas estables por parte de académicos estadounidenses, quienes ven en el viejo continente una opción viable para continuar sus proyectos.

Paralelamente, la Comisión Europea, encabezada por Ursula Von der Leyen, impulsa el programa Choose Europe for Science, el cual cuenta con un financiamiento aproximado de 500 millones de euros. Esta estrategia busca capitalizar la pérdida de atractivo de Estados Unidos como centro científico mundial, redirigiendo el foco de la investigación hacia instituciones europeas capaces de garantizar continuidad y recursos.

En el ámbito nacional español, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, ha participado en la promoción de estos movimientos. El programa español Atrae registró en su última edición la llegada de más de 254 investigadores extranjeros, de los cuales uno de cada tres provenía de Estados Unidos, lo que confirma la tendencia de migración académica hacia la región.

Adicionalmente, datos de la versión en inglés de EL PAÍS señalan un incremento del 32% en la emisión de permisos de residencia para ciudadanos estadounidenses en Alemania, país que también ha desarrollado iniciativas propias para atraer talento, aunque los nombres específicos de dichos programas no fueron detallados en las fuentes consultadas.

La concentración de estas acciones en ciudades como Marsella y la coordinación entre universidades y organismos supranacionales marcan un punto de inflexión en la geopolítica de la ciencia, donde Europa se posiciona activamente para absorber el capital humano que abandona Norteamérica debido al clima político actual.

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