La Habana, 26 de marzo de 2026.- El barco Granma 2.0 arribó a La Habana cerca de las cuatro de la mañana del 25 de marzo de 2026, como parte del Convoy Nuestra América, llevando ayuda humanitaria y solidaridad a Cuba. A bordo viajaban 32 internacionalistas y periodistas de 11 países, en un acto con fuerte simbolismo político e histórico que refleja el respaldo de México hacia la isla caribeña.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha informado que su gobierno envió una embarcación con ayuda humanitaria destinada a apoyar al pueblo de Cuba y que facilitará también las iniciativas civiles que cuenten con los permisos respectivos para llevar donativos a la isla. La mandataria destacó que la solidaridad con Cuba en estos momentos es la solidaridad con América Latina.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, figura entre los involucrados en este episodio de cooperación bilateral. Por parte mexicana, el gobierno ha mantenido una relación estrecha con la isla y ha reiterado que brindará toda la ayuda humanitaria posible, en línea con la instrucción de la presidenta Sheinbaum.
Este envío de ayuda se enmarca en un discurso más amplio de solidaridad política con Cuba por parte de México, frente al bloqueo económico que viene de décadas y las nuevas medidas que implican aislar al país de la llegada de combustible. La situación ha sido agravada por presiones atribuidas a Estados Unidos bajo la figura de Donald Trump.
En foros internacionales, las votaciones en la Organización de las Naciones Unidas para eliminar el bloqueo a Cuba han rebasado el noventa y tantos por ciento de apoyo, según se ha reportado. México ha ratificado su postura de defender siempre la autodeterminación de los pueblos y sostener que es el propio pueblo de Cuba quien debe decidir cómo gobernarse, sin intervención extranjera.
El gobierno mexicano ha comprometido seguir apoyando al pueblo de Cuba y buscando la manera de que, sin afectar a México, se pueda dar combustible a los cubanos, considerado fundamental en este momento de crisis energética. La administración de Claudia Sheinbaum funge como un puente de diálogo en la región, manteniendo una política exterior basada en la no intervención y la fraternidad.
La llegada del Granma 2.0 representa un acto concreto de cooperación que trasciende el respaldo político verbal. México mantiene su postura histórica frente a las tensiones en el Caribe, reivindicando el derecho del pueblo cubano a su autodeterminación y rechazando cualquier forma de intervención o invasión, mientras busca que cualquier diferendo se dirima por la vía diplomática y multilateral.