Por Redacción

Ciudad de Mexico, 16 de marzo de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmaron este lunes la existencia de negociaciones bilaterales, en lo que analistas interpretan como un posible preludio a cambios sustanciales en el modelo político y económico de la isla. Las declaraciones se producen en un contexto de tensión marcado por el bloqueo petrolero estadounidense a Cuba y las amenazas reiteradas de Trump sobre el futuro del gobierno en La Habana.

“Cuba también quiere llegar a un acuerdo, y creo que muy pronto llegaremos a un acuerdo o haremos lo que sea necesario”, declaró Trump, quien añadió que “estamos hablando con Cuba, pero vamos a tratar con Irán antes que con Cuba”. Por su parte, el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó que su gobierno dialoga con Washington para “buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias entre ambos Gobiernos”.

Estas afirmaciones contrastan con versiones previas en las que autoridades cubanas habían negado la existencia de contactos directos con la administración Trump, según reportes de la agencia EFE. El analista internacional y exembajador de México en Cuba, Ricardo Pascoe Pierce, señaló que los movimientos políticos recientes en la isla apuntan a una negociación que podría involucrar “cambios profundos en el modelo político y económico cubano”.

“Están discutiendo el futuro de la revolución cubana”, afirmó Pascoe Pierce en su análisis, sugiriendo que Washington podría haber retomado el tema ante un posible estancamiento en su estrategia en Medio Oriente, particularmente en el conflicto con Irán, y por dinámicas políticas internas en Estados Unidos.

El diálogo se desarrolla en un escenario de máxima presión económica. Desde enero, Estados Unidos estableció un bloqueo petrolero sobre Cuba, cortó los suministros de crudo venezolano e impuso aranceles a países que suministren petróleo a la isla. Trump ha amenazado públicamente con tomar control de Cuba “de forma amistosa u hostil” y ha repetido en múltiples ocasiones que el gobierno cubano “caerá muy pronto”.

La confirmación simultánea del diálogo por ambas partes sugiere un posible punto de inflexión en una relación bilateral históricamente conflictiva. Sin embargo, el contenido específico de las negociaciones y los plazos para alcanzar algún acuerdo permanecen sin detallar públicamente. La priorización explícita que Trump dio a Irán sobre Cuba indica que, pese al acercamiento, la isla caribeña no ocupa el primer lugar en la agenda exterior estadounidense.

El contexto político interno en Cuba también es relevante, con menciones en el análisis a figuras como Raúl Guillermo Rodríguez Castro y Óscar Pérez-Oliva, lo que sugiere movimientos dentro de la estructura de poder. La evolución de estas conversaciones podría definir no solo el futuro de las relaciones entre Washington y La Habana, sino también la dirección del proyecto político cubano en la próxima década.

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