Por Redacción
Ciudad de Mexico, 16 de marzo de 2026.- La paralización de la ayuda de Estados Unidos a través de su agencia USAID en África subsahariana ha provocado un aumento de la violencia armada y de los conflictos en la región, según un análisis académico. Al mismo tiempo, unos cinco millones de migrantes africanos que trabajan en países del Consejo de Cooperación del Golfo ven amenazada su seguridad por las tensiones geopolíticas entre Irán y Estados Unidos, creando un ciclo de vulnerabilidad que conecta ambos continentes.
El estudio, realizado por economistas de la Universidad de Sídney, cruzó datos sobre violencia política con información geolocalizada sobre cooperación internacional. El análisis encontró que, tras los recortes de la ayuda estadounidense, se registró un incremento del 5% en los conflictos armados y un aumento del 14% en la violencia ejercida por milicias contra civiles en zonas que dependían de esos fondos.
La situación se agrava por la dependencia económica que muchos países africanos tienen de las remesas enviadas por sus ciudadanos que trabajan en el extranjero. Según datos de Naciones Unidas, más de 200 millones de personas en África se benefician de estos envíos de dinero, que en conjunto representan alrededor del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) del continente. En naciones como Gambia y Lesotho, esta cifra puede alcanzar hasta el 20% de su PIB.
En los países del Golfo, la comunidad migrante africana, estimada en cinco millones de personas, vive con la incertidumbre añadida de las tensiones regionales. Muchos, como Meron, una trabajadora doméstica etíope, priorizan el sustento de sus familias a pesar de los riesgos. “No pienso en marcharme. Lo que tenga que ser, será. Mi hija necesita ir al colegio. Rezo por la paz, porque la paz aquí es la supervivencia en casa”, declaró.
Este escenario crea un vínculo perverso: la inestabilidad en África, exacerbada por la reducción de ayuda internacional, puede impulsar más migración hacia el Golfo en busca de oportunidades. A su vez, esos migrantes se vuelven más vulnerables en sus países de destino si estallan conflictos o crisis económicas, reduciendo su capacidad para enviar remesas que son un salvavidas para sus países de origen.
La investigación advierte que la combinación de estos factores –recortes en la cooperación al desarrollo y la precariedad de los migrantes en zonas de tensión– amenaza con desestabilizar aún más a una región, el África subsahariana, que alberga a 44 países y donde los desafíos de seguridad y desarrollo están profundamente interconectados con dinámicas geopolíticas globales.