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Por Redacción

Mar Del Plata, 25 de agosto de 2026.- El genocida Juan Miguel Wolk ha muerto en la ciudad argentina de Mar del Plata, a los 92 años. La muerte fue confirmada por la Prefectura Naval, que estaba a cargo de la custodia de la casa en la que cumplía prisión domiciliaria. El deceso, ocurrido el pasado 21 de agosto, pone fin a la vida de quien fuera conocido como ‘el nazi’ y ‘el alemán’.

Durante la última dictadura cívico-militar, Wolk fue comisario de la Policía de la provincia de Buenos Aires y máximo responsable del centro clandestino de detención y tortura conocido como Pozo de Banfield. En este lugar funcionó una maternidad clandestina y fueron alojadas ilegalmente alrededor de 350 personas, entre ellas los diez estudiantes secuestrados en la llamada Noche de los Lápices.

Tras el regreso de la democracia en 1983, el represor fue condenado a 25 años de prisión, pero quedó beneficiado con la libertad gracias a las leyes de impunidad que rigieron hasta 2002. En el año 2000, el juez Baltasar Garzón solicitó su extradición para juzgarlo por la desaparición de ciudadanos españoles, pero el Gobierno de Fernando de la Rúa no la concedió.

A fines de los noventa, Wolk logró evitar la justicia presentando una falsa acta de defunción que el tribunal dio por válida durante los Juicios por la Verdad. Sin embargo, Marta Ungaro, hermana de una de sus víctimas y empleada de la justicia electoral, descubrió que estaba vivo al notar que se mantenía dentro del padrón electoral. Tras investigar quién cobraba su pensión policial, confirmó que era el propio Wolk y no su viuda, lo que posibilitó que fuera condenado a cadena perpetua por homicidio, apropiación de niños, privación ilegítima de la libertad y torturas.

Una vez imputado nuevamente en causas de lesa humanidad, Wolk comenzó a cumplir prisión domiciliaria en Mar del Plata, a pocos minutos del mar. En 2012 se fugó, hecho por el cual fue procesada su hija, María Luján Wolk, por haber favorecido la escape. La justicia lo recapturó un año después mediante una recompensa y ordenó su alojamiento en una cárcel común, donde permaneció poco tiempo. En 2016 se le concedió nuevamente arresto domiciliario, alegando que a sus 82 años padecía enfermedades que tornaban inconveniente su permanencia en el Complejo Penitenciario.

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