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Ciudad De México, 26 de junio de 2026.- Han pasado diez años desde el asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres, ocurrido por oponerse a un proyecto hidroeléctrico en las tierras de su comunidad. En este contexto, Bertha Zúñiga Cáceres, hija de la activista, ha pedido a autoridades de la Unión Europea, Holanda, España, Alemania, Suiza e Italia una supervisión más minuciosa de las inversiones extranjeras en países del Sur Global.

Bertha Zúñiga Cáceres se reunió con autoridades y organizaciones de la sociedad civil en Madrid. Sobre esto, declaró: “Esa es nuestra lucha ahora, además de trabajar por el fin de la negligencia del Gobierno de Honduras. Para evitar que crímenes así vuelvan a repetirse”.

Un informe independiente encargado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre el asesinato de Berta Cáceres fue presentado hace seis meses. El informe señala que la estructura que financió el asesinato de Berta Cáceres ‘no se ha desmantelado’ y que prevalece la impunidad.

El plan hidroeléctrico Agua Zarca tenía financiación europea. El Banco de Desarrollo de los Países Bajos (FMO) y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) desembolsaron fondos para el proyecto Agua Zarca. Según el informe, los fondos desembolsados por el FMO y el BCIE ‘fueron desviados y utilizados para financiar un conjunto de actividades ilícitas vinculadas a la gestión violenta del conflicto territorial, y, en última instancia, el asesinato de Berta Cáceres’.

Camilo Bermúdez es miembro del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), organización fundada por Berta Cáceres. Respecto al financiamiento, afirmó: “Los expertos lograron probar que el crimen fue pagado con el dinero de estos bancos internacionales que estaba destinado al desarrollo de Honduras, pero terminó en manos de los sicarios”.

Pedro Biscay es el director del Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica (CIPCE) en Buenos Aires y uno de los integrantes del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que realizó la investigación en Honduras. Indicó: “Se ha puesto sobre la mesa la responsabilidad de los bancos de desarrollo en el respeto a los derechos fundamentales en los diferentes lugares en los que operan”.

Además, Pedro Biscay mencionó: “Es un precedente, una advertencia de peso para que Europa sea mucho más rigurosa en los proyectos en países emergentes”.

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