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Washington, 01 de abril de 2026.- El presidente Donald Trump ordenó a altos funcionarios revocar las protecciones de especies amenazadas en el Golfo de México, mientras que en México la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) anuló permisos turísticos en áreas naturales protegidas.

El gobierno de Trump podría acabar con decenas de especies protegidas, entre ellas el rorcual de Rice, del cual quedan menos de 100 ejemplares. El presidente justificó la excepción por “razones de seguridad nacional”, la primera vez que se hace.

El comité de especies en peligro de extinción de Estados Unidos se reunió este martes por primera vez en 35 años y aprobó por unanimidad retirar las limitaciones a las prospecciones de petróleo y gas en el golfo de México.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo al comité que la exención era “una cuestión de seguridad nacional urgente”. Hegseth añadió: “Esto no se trata solo de los precios del gas. Se trata de nuestra capacidad para abastecer de energía a nuestras fuerzas armadas y proteger a nuestra nación”.

El comité está considerando exentar a la industria petrolera y de gas en el golfo de conducir a velocidades seguras y monitorear la ubicación de ballenas para evitar golpearlas y matarlas.

Por otro lado, la Semarnat negó la supuesta confiscación de instalaciones de Vulcan Materials en Quintana Roo. Además, la dependencia anuló los permisos que el proyecto turístico Baja Bay Club obtuvo a finales del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Baja Bay Club es un consorcio turístico que buscaba instalarse en el Parque Nacional Cabo Pulmo. El proyecto pretendía instalarse en una superficie de más de 600 hectáreas, a 1.5 kilómetros de Cabo Pulmo, con 422 villas, 275 habitaciones de hotel, un club de playa, infraestructura para embarcaciones y un campo de golf.

Frente a las decisiones en Estados Unidos, el presidente y CEO de National Wildlife Federation, Collin O’Mara, señaló: “La extinción es un precio inaceptable a pagar, especialmente cuando prácticas de sentido común, consolidadas desde hace tiempo, pueden garantizar que el desarrollo responsable de la energía y la recuperación de la fauna puedan coexistir”.

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